¿Por qué Judas traicionó a Jesús?

El retrato de un traidor
Existe un hombre del que todos hablan con desprecio y cuyo nombre se ha convertido en el símbolo de la traición, la desesperación y el pecado: Judas Iscariote, uno de los doce apóstoles de Jesús.
Su apellido, Iscariote significa hombre de Kariot (Cariote), un pueblo de Judea, es decir del sur, de donde procedían él y su familia. Era el único entre los doce propiamente judío y no galileo.
La figura de este personaje trágico en la historia de la humanidad, aparece muy poco en el Nuevo Testamento y sólo a propósito de su crimen y su desgracia.
En cambio, la tradición posterior se ha ensañado con él y lo ha condenado a ser perpetuamente signo de vergüenza y desprecio.
A lo largo de la historia del cristianismo los hombres han querido penetrar en la mente de judas para descubrir por qué traicionó a Jesús pero nunca han hallado una respuesta satisfactoria. El enigma de esta felonía parece mantenerse tras la bruma del misterio.
Pero si hay algo que debemos descartar: que Cristo lo eligió para que lo traicionara, que lo seleccionó sabiendo que lo iba a entregar.
Suponer esto sería casi una blasfemia porque admitiría que Jesús colocó a propósito a un hombre en una situación en la que era inevitable que cometiera semejante delito, lo cual significa desconocer el proyecto de Cristo que quiere que todos los hombres se salven.

-Lo eligió para que estuviera con Él
El Evangelio dice claramente para qué eligió Jesús a Judas. Lo eligió, así como a los demás apóstoles: "para que estuvieran con Él y para enviados a predicar" (Marcos 3,14) y nada lleva a pensar que durante los primeros tiempos Judas desempeñara su misión de un modo menos digno que los demás compañeros.
Al contrario, las cualidades de afecto y de lealtad a Jesús y de interés por sus colegas eran tales que lo habían nombrado tesorero del grupo (Juan 12,6). Esto hubiera sido imposible si Judas no hubiera gozado de buena fama y estima entre los apóstoles y el Maestro.
Pensar que Judas fue un indudable traidor desde el principio es un error disparatado.
¿Qué fue, entonces, lo que nevó a este discípulo a entregar a Jesús en manos de sus enemigos para que lo mataran?
Sólo puede haber tres verdaderas razones para ello.
Todas las demás que se han sugerido a lo largo de la historia son variantes de esas tres. Trataremos de analizarlas y ver cuál de ellas es la que mejor se adecua a todos los datos que nos ofrecen los Evangelios.
-Por avaricia
La mayoría de los comentaristas se han inclinado a pensar que la codicia fue el motivo que Io llevó a Judas a cometer su traición puesto que es lo que parece más obvio. Para ello se basan en tres argumentos sacados de los mismos Evangelios.
En que lo vendió por dinero (Mateo 26,15); en que era excesivamente apegado al mismo, como se desprenderá del episodio en el que el apóstol protesta por el derroche que significaba que una mujer ungiera los pies de Jesús con un perfume muy caro, del que podría haberse obtenido un buen precio (Juan 12,4); y el que en el Evangelio se lo acusa de ladrón (Juan 12,6).        
Pero si analizamos con detenimiento 'los textos evangélicos, podemos advertir que, de ellos, no se deduce una conclusión tan evidente.
Con respecto a la venta por treinta monedas de plata, Mateo es el único que trae este dato, porque en su permanente esfuerzo por mostrar el cumplimiento de las antiguas profecías en Jesús, ve cumplida así la profecía de Zacarías.
En cambio Marcos cuenta que Judas fue a entregarlo gratis, sin pedir nada a cambio, y que fueron los sacerdotes quienes, prometieron darle dinero.
De todos modos, aun suponiendo la venta por treinta monedas de plata, éste había sido un precio muy bajo, ya que era el fijado por la ley para pagar la indemnización por muerte accidental de un esclavo (Éxodo 21,32).
Por la vida de un maestro de la ley, un hombre codicioso podría haber obtenido mucho más. Judas habría realizado un trato muy poco ventajoso, que revelaría escasa ambición.
En la protesta por el despilfarro del perfume, Mateo nos cuenta que no sólo fue Judas el que se indignó por el derroche, sino que todos los discípulos lo reprobaron por igual (Mateo 26,8). ¿Por qué, entonces, sólo Judas sería el ambicioso?
Y, por fin, la acusación de ladrón. ¿No sería que, cuando se escribió el Evangelio de san Juan, unos sesenta años después de fa muerte de Jesús, la tradición, que ya le era adversa, habla agregado a Judas, además del pecado de traición, el de latrocinio?
Muchos teólogos piensan así.
-Por odio
La segunda razón que han propuesto algunos exégetas es que Judas era un nacionalista fanático y violento, perteneciente a un grupo político de aquella época llamado los "sicarios", cuyo objetivo era expulsar a los romanos de Palestina por cualquier medio.
Judas habla visto en Jesús a un líder influyente y poderoso que con su palabra y su fuerza milagrosa podía encabezar una gran rebelión judía contra los extranjeros que sojuzgaban a su pueblo. Pero al comprobar que Jesús tomaba otro camino, el del amor y la no violencia, y que Incluso hacia favores y milagros a los mismos soldados, su devoción se convirtió primero en amarga desilusión y luego en profundo odio que Io llevó a buscar la muerte de aquel de quien habla esperado tantas cosas y que había terminado defraudándolo.
Quizás Judas acabó odiando a Jesús por no haber sido el Cristo que él, al igual que muchos judíos, había querido que fuera.
Sin embargo este argumento tampoco convence.
Por ejemplo, cuando durante el juicio de Jesús los sumos sacerdotes y el Sanedrín buscan afanosamente testigos contra el Señor y no los encuentran… ¿por qué no se presentó él para prestar declaración? ¿Qué testimonio habría sido más efectivo que el de uno de los más cercanos servidores del' Maestro?
¿Y por qué, a partir de la traición en Getsemaní, Judas desaparece de la escena en vez de gozar, como hubiera sido lo lógico según esta hipótesis, del espectáculo de la pasión?
Finalmente el estudio, símbolo inequívoco de desesperación, no se acomoda bien con la hipótesis de su odio contra Jesús.
Judas era, sí un hombre nacionalista, fanático y violento, quizá partidario de los sicarios, pero no lo entregó a Jesús por odio.
-Por amor
Hay una tercera causa por la que Judas pudo haber traicionado a Jesús es, quizás, la más probable de todas.
Tal vez Judas nunca deseó la muerte del Señor. Porque en el fondo lo amaba.
Por los Evangelios deducimos que habla entre ambos una especial y personalísima relación. Esto no solo se pone de manifiesto en el hecho de que Judas había sido nombrado administrador y ecónomo, lo cual no hubiera sido posible sin una destacada confianza de Jesús hacia Judas, sino también en algunos otros detalles como los que observamos en la última cena.
Al leer el Evangelio aparece claro que Jesús, sentado en el centro del grupo, tenía probablemente sentado a su lado, en el lugar de honor, al mismo Judas con el cual pudo hablar en privado sin ser oído por los demás. Asi que, cuando Judas le preguntó si él era él que lo iba a traicionar, Jesús pudiera responderle afirmativamente: "Sí, tú lo dices" (Mateo 26,25) sin despertar la reacción de los
otros once contra él.
-El pan de la boca
Pero hay una prueba más del especial afecto entre Jesús y Judas. En fa cultura oriental es una muestra de particular estima ofrecer un bocado a un invitado.
De acuerdo con la escena relatada por el Evangelio de Juan, Jesús realizó este gesto cuando mojó él pan ácimo en la comida y se lo dio a Judas (Juan 12,26).
Se descubre incluso, una insólita intimidad entre ambos en el hecho de que Jesús aparece transmitiendo a Jesús mensajes en clave que sólo él y nadie más puede comprender, y sin llamar la atención de los otros, como cuando le dice: "Lo que debes hacer, hazlo pronto” (Juan 13,27).
Es probable que Judas no quisiera la muerte del Señor, lo amaba. Pero lo amaba de un modo equivocado.
Judas era un hombre nacionalista y violento, con sueños de poder y de grandeza. Y no albergaba la menor duda de que su amigo Jesús podía hacer realidad ese sueño. Ve ciertamente en él a un líder divino, con la misión de instaurar un Reino nuevo, magnífico, poderoso. Por eso durante los primeros tiempos fue un apóstol fiel y correcto, feliz de ver a las multitudes que se aglomeraban alrededor del Maestro y que lo sequian extasiadas para escuchar su palabra.
Sin embargo al promediar su vida pública, cuando cambió el tenor de su prédica y comenzó a hablar de la necesidad de su pasión, de su muerte dolorosa, de sus sufrimientos, la fe de Judas sufrió una dura crisis y su ánimo empezó a decaer terriblemente desengañado.
-El hombre que quiso cambiar a Dios
EI primer signo de la tempestad interior cundo Jesús en su discurso de la sinagoga de Cafarnaúm, rechaza el homenaje de la gente que quería hacerlo rey. Judas entonces se dio cuenta que el triunfo tan ardientemente deseado, el ideal que anhelaba, no llegaba. Se le hace difícil entrar por los nuevos caminos que sugiere el Maestro. Se resiste a seguirlo por esa ruta umbrosa y poco efectiva. Se siente personalmente desilusionado y entra en una congoja que es fruto amargo de su crisis de ilusiones terrenas. Y porque lo ama y no quiere que sufra pretende imponerle sus criterios demasiado humanos contra el camino de "siervo sufriente" que se presentaba delante de su Maestro.
En ese momento resuelve entregarlo al ver que no se decidía a establecer el Reino del que tanto hablaba, que se movía con demasiada lentitud, quiso obligarlo a actuar. De ninguna manera quería Judas que su maestro fuera crucificado. Sólo pensaba crear una situación en la que Jesús se viera forzado a desatar su poder. Pensó que al verse acorralado por los soldados romanos, encerrado entre la espada y la pared, haría un magnífico milagro, acabaría con la ocupación extranjera e instauraría por fin el reino del que muchas veces había oído predicar. Judas soñaba. Pero se equivocaba.
-Con un beso de amor
Mucho se ha hablado del beso de traición. Pero el texto original griego del Evangelio parece decir otra cosa.
En efecto, cuando se cuenta que Judas había dado como señal a los soldados que iba a besar al maestro, se usa un verbo, que es la palabra corriente para decir "besar" (Mateo 26,48).
Pero al acercarse Judas a Jesús y besado, el Evangelio emplea otro verbo, que significa "besar afectuosamente, en forma cariñosa", y que se caracteriza propiamente para indicar el beso característico del amante.
¿Por qué Judas besó a Jesús? ¿Para identificado? ¿Acaso la gente y los soldados que fueron a arrestarlo no conocían de sobra al hombre que enseñaba todos los días por las calles y en el Templo? Claro que sí. Jesús no necesitaba ninguna identificación.
Cuando Judas se adelantó para besarlo no lo hizo para identificarlo, sino como un discípulo besaba a su Maestro, con afecto y cariño. Y fue sincero al hacerlo.
Luego, dando un paso atrás con expresión de orgullo, esperó que Jesús fulminase a la soldadesca con un portento y estableciera su triunfo definitivo.
-Un final como Dios manda
En ese momento comienza la tragedia de Judas. Porque comprobó que su maestro no se defendía, no ejercía violencia, no actuaba del modo esperado. Y comprendió, aunque tarde, que se había equivocado. Que Jesús nunca había pensado en aniquilar violentamente a sus enemigos. Y, con angustia, fue al os sacerdotes y les devolvió el dinero diciendo: "He pecado entregando una sangre inocente" (Mateo 27,4).
Según el Evangelio, el cambio de actitud espiritual de Judas lo provocó directamente la condena a muerte de Jesús. Por lo tanto, él no la esperaba, a pesar de conocer el odio y las malas intenciones del Sanedrín, sino que conjeturaba que a última hora y de un modo milagroso se libraría de sus enemigos. Luego Judas no quería la muerte de Jesús.
Llegamos así al borde del abismo inmensamente oscuro, que es el alma del hombre acorralado y quebrado en sus más caras ilusiones, antagónicas a os ideales de Dios.
La tragedia de Judas fue que se negó a aceptar a Jesús tal como era y trató de convertido en lo que quería que fuese.
El drama de Judas fue el del hombre que pensó que sabia más que Dios.
-¿Se condenó Judas?
Una de las cosas más hermosas que han dicho de este apóstol la escribió Orígenes.
Basándose en el final relatado por Mateo sugirió que cuando Judas se dio cuenta de Io que había hecho se apresuró a suicidarse, esperando encontrarse con Jesús en el mundo de los muertos y allí, con el alma al descubierto, implorarle el perdón.
La Iglesia jamás enseñó la condenación de Judas. Ni lo podrá hacer, ya que su misión consiste en salvar y en declarar quiénes son los ya salvados, es decir, los santos, pero nunca tos condenados. Ni siquiera las palabras de Jesús sobre Judas "Más le valiera no haber nacido" (Marcos 14,21) implican una condenación eterna.

 

La vida de todo hombre tiene sus luces y sus sombras y es privativo de Dios el saber cuáles han gravitado más.
Cuentan de santa Teresa de Jesús que un dia se le apareció el Señor, a quien solía tratar con amorosa confianza.
Santa Teresa tenía curiosidad por saber si Salomón estaba en el cielo o en el infierno y fe preguntó así: Señor, ¿Salomón se salvó?
El Señor contestó de esta manera enigmática: ¡Idolatró!
La santa espantada volvió a preguntarle: Entonces, ¿se condenó?
Y el Señor le respondió: ¡Edificó el Templo!
Entonces Teresa comprendió que hay asuntos que están reservados a los designios y al misterio de Dios.
Lo que ocurrió con Judas después de su muerte solo Dios puede saberlo.

¿Cómo murió Judas? Según San Mateo
¿Cómo murió Judas Iscariote, el apóstol que traicionó a Jesús? Cualquiera lo sabe: arrepentido por haber entregado al Maestro en manos de sus enemigos, no pudo soportar la angustia de este recuerdo y, desesperado, se ahorcó.
San Mateo es el único evangelista que relata su muerte y dice: "Entonces Judas, al ver que lo habían condenado, devolvió las treinta monedas de plata a los sumos sacerdotes y a los ancianos, diciendo: "'He pecado entregando a un hombre inocente".
Pero ellos le contestaron: ''y a nosotros ¿Qué nos importa? Eso es cosa tuya". Entonces, Judas tiró las monedas en él Templo, fue y se ahorcó".
¿Qué hicieron los sumos sacerdotes con ese dinero? "Recogieron las monedas, continúa Mateo- y dijeron: Este dinero está manchado de sangre. No podemos ponerlo en la alcancía de las ofrendas.
Y después de deliberar, compraron con él un terreno llamado el Campo del Alfarero, para que sirviera de sepultura a los extranjeros. Por esa razón ese campo se llama Campo de Sangre hasta el día de hoy" (Mateo 27J3-8)

Según otra versión
Pero la muerte de de Judas ¿sucedió realmente de esta manera?
No lo dudaríamos si no fuera porque otro libro del Nuevo Testamento, Los Hechos de los Apóstoles, nos da una versión totalmente distinta.
Cuenta ese libro que cuando los apóstoles quisieron buscar un sucesor para Judas, a fin de volver a completar el número de los Doce, Pedro pronunció un discurso y dijo: "Hermanos, era necesario que se cumpliera la Escritura en la que el Espíritu Santo por medio de David, había hablado ya acerca de Judas que fue el guía de los que apresaron a Jesús. Pues Judas era uno de los nuestros y obtuvo un puesto en este ministerio. Pero fue y compró una finca con de terreno que le pagaron por su maldad. Luego cayó de cabeza, se reventó por el medio y se derramaron todos sus intestinos. Cuando los habitantes de Jerusalén lo supieron, llamaron a aquella finca, que en su lengua quiere decir 'Campo de Sangre' (Hechos n1,16-19).

-Demasiadas divergencias
Descubrimos, pues, que tenemos dos versiones sobre la muerte del Iscariote.
Mientras Mateo habla de un suicidio, Hechos más bien dice que se trató de un accidente: se cayó y su cuerpo se reventó contra el suelo.
Mateo afirmaba que Judas se arrepintió de su traición y fue a devolver las treinta monedas a los sacerdotes. En Hechos, en cambio, no hubo arrepentimiento ni devolución del dinero.
Según Mateo, con las monedas devueltas por Judas, los sacerdotes adquirieron el Campo del Alfarero, y lo usaron como cementerio para los judíos extranjeros que morían en Jerusalén. Hechos, en cambio, afirma que quien compró el campo fue el mismo Judas.
Mateo puntualiza que el campo adquirido por los sacerdotes era un terreno desértico. Mientras que Hechos aclara que era una finca, en la que Judas encontró una espantosa muerte, precipitándose quizás desde el techo de la casa.
Para Mateo el misterioso nombre de "Campo de Sangre" alude a la muerte de Jesucristo (ya que fue comprado con el dinero de su venta). Para Hechos, el nombre alude a la muerte de Judas (ya que allí habla fallecido trágicamente el pobre apóstol).

-¿Se pueden conciliar?
Como se ve son muchas las diferencias entre los dos relatos. Algunos han intentado hacerlos coincidir, diciendo por ejemplo que la cuerda o la rama del árbol pudieron haberse roto, y al caer el cuerpo se destrozó contra el suelo. Pero para que esto sucediera debió haberse ahorcado en un árbol muy alto, ya que es imposible que el cuerpo se reventara cayendo de baja altura. Y en Palestina no existen árboles tan altos.
Otros, con más imaginación, han sugerido que Judas posiblemente se ahorcó de un árbol plantado en el borde de un precipicio.
Y al romperse la cuerda o la rama, su cuerpo se despedazó contra el fondo del valle.
Pero, de ser ase el cuerpo de Judas debería haber caído con los pies para abajo, tal como estaba colgado. Sin embargo, como vimos recién, Pedro asegura que Judas "cayó de cabeza" (Hechos 1,18).
Esto es imposible, a menos que se hubiera "ahorcado" de los pies.
Las divergencias mencionadas vuelven irreconciliables ambos relatos y han hecho fracasar los muchos intentos de armonización.

-¿Cómo nacieron estos dos relatos de la muerte de Judas?
El origen de la leyenda
Para comprender la versión contada en los Hechos de los Apóstoles, es necesario tener en cuenta, ante todo, que los primeros cristianos no olvidaron jamás la deplorable actitud de Judas. ¿Cómo pudo entregar al Maestro? ¿Por qué desencadenó, con su beso traidor, la sangrienta pasión que Io llevó a la cruz?
Semejante perfidia, pensaban todos, merecía un castigo ejemplar de Dios.
Ahora bien, en el Antiguo Testamento existía un género literario especial, llamado relato de muertes infamantes, que se usaba para contar la muerte de aquellos pecadores, enemigos de Dios, que durante su vida se oponían a los proyectos divinos. Algunos se leen por ejemplo en el Salmo 69,23-29, en el Salmo 109,6-19) y en el libro de la Sabiduría 4 
La cita de un libro
Este último, precisamente, dice: "El Señor se reirá de ellos; Después se convertirán en un cadáver infamante, objeto de oprobio eterno entre los muertos. EI Señor los precipitará de cabeza, sin que puedan hablar, los arrancará de sus cimientos. Y serán completamente exterminados, quedarán sumidos en el dolor y desaparecerá hasta su recuerdo".
Esta descripción nos da un pavoroso cuadro de la muerte del pecador. Recordemos que en la antigüedad era muy importante tener una sepultura digna y no había peor maldición que la dirigida contra un cadáver.
Si ahora analizamos detenidamente este párrafo y lo comparamos con lo que Pedro dice en Hechos, vemos que en realidad éste cuenta fa muerte de Judas siguiendo la cita del libro de la Sabiduría. En efecto, Judas "se convirtió en un cadáver infame", ya que no pudo ser dignamente enterrado; "objeto de oprobio eterno", pues la noticia se extendió por todas partes; "cayó de cabeza" como Pedro afirma; "sin que pueda hablar", por eso, para Pedro, Judas no se arrepiente ni devuelve las monedas.

-Terreno de mala fama
Pero Pedro agrega lo de una finca llamada Campo de Sangre, que el libro de la Sabiduría no menciona. ¿De dónde sacó este dato?
La respuesta no se halla en un terreno que en tiempos de Jesús existía y hoy existe al sudeste de Jerusalén. La tradición popular Io llamaba “Campo de Sangre", no sabemos por qué.
No es raro que un nombre tan sugestivo excitara la imaginación de la gente y con el tiempo la tradición terminó ubicando allí el supuesto accidente aterrador de Judas, que la creencia popular le atribuía. ¿De dónde había sacado Judas dinero para comprar ese terreno? Sencillo: de las treinta monedas de la traición.
Podemos concluir que la versión de la muerte de Judas dada por Hechos no era sino una historia transmitida por los primeros cristianos elaborada sobre la base de una cita del libro de la Sabiduría y completada con la creencia popular de un terreno llamado Campo de Sangre. Con ella querían resaltar que los proyectos de Dios se cumplirán siempre, por encima del proyecto de los malos.

-Detalles sospechosos
¿Y la versión de san Mateo? ¿De dónde la obtuvo el evangelista? Ante todo, llama la atención que en ningún otro Evangelio exista el menor rastro de la muerte de Judas. Solo Mateo parece conocerla.
En segundo lugar, se nota que el relato está fuera de contexto. En efecto, comienza diciendo que Judas, al ver que hablan condenado a Jesús, se arrepintió. Y fue al Templo a hablar con los sumos sacerdotes y ancianos para devolverles el dinero (Mateo 27,3). Pero en el versículo anterior habla dicho que todos los sumos sacerdotes y ancianos estaban con Pilato en el juicio contra Jesús. (Mate 27,1-2)
-¿Cómo pudo Judas hallar a los pontífices y ancianos en el templo, si estaban todos en el palacio del gobernador?
Esto nos muestra que el episodio no pertenece al relato tradicional de la pasión de Jesús.
Tuvo que ser creado por Mateo y añadido aquí por alguna razón especial. Pero, ¿porqué?

-Eran dos predicciones
San Mateo, Que conocía el evangelio de Marcos, descubrió que éste había dejado un vacío en su obra.
En efecto, Marcos cuenta dos predicciones de Jesús en la última cena: una sobre la negación de Pedro (Marcos 14,30) Y otra sobre la traición de Judas (Marcos i4, 18-21).
Más adelante muestra el cumplimiento de la negación de Pedro (Marcos 14,66-72), pero no el final trágico de Judas, previsible, por aquellas palabras de Jesús: "Más le valdría a este hombre no haber nacido" (Marcos 14,21).
Mateo tenia sumo Interés en mostrar a sus lectores cómo se van cumpliendo cuidadosamente las palabras de Jesús. Y para llenar el vado dejado por Marcos, compuso el funesto relato de la muerte de Judas.
'Pero, ¿por qué la contó de esa manera y no según la leyenda popular que Circulaba entre los cristianos?

-Todo por David
Es que Mateo escribe su Evangelio para los judíos. Y trata de convencerlos que Jesús es el Mesías esperado por ellos durante siglos.
Pero los judíos soñaban con un Mesías descendiente del rey David. Con alguien que tuviera sus mismas características y rasgos. Alguien que fuera un nuevo David. Al menos, pensaban, así lo habían anunciado los profetas. Y Mateo, les muestra que Jesús es ese nuevo David, cada vez que puede en su libro lo describe con los rasgos típicos de ese rey.
Los exegetas han descubierto y señalado muchísimas alusiones a David, insertadas cuidadosamente por el evangelista desde la infancia de Jesús hasta su muerte.
Ahora bien, entre los detalles que conocemos de la vida de David, sabemos que tenía un íntimo amigo, que formaba parte de sus más estrechos colaboradores, y a quien le confiaba todos los secretos del reino. Un día sus enemigos conspiraron contra David para matarlo. Entonces, su íntimo amigo, lo traicionó y se puso del lado de sus adversarios. ¿Cuál fue el fin? Dice la Biblia que, al ver sus planes frustrados, "levantándose, se fue a su casa..., y se ahorcó" (2 Samuel 17,23).

-Mucho más que historia
La muerte de Judas, según la versión de Mateo, resulta extrañamente parecida a la del amigo de David.  En efecto, también Judas era estrecho colaborador de Jesús; también a Judas le confiaba Jesús todos los secretos del Reino de tos cielos; Mateo 13,11); también Judas traicionó a su íntimo amigo; y también Judas, arrepentido, se ahorcó.
Judas y el amigo de David son las únicas dos personas, en toda la Biblia, cuyo suicidio se cuenta, fuera de los casos en que un guerrero se mata para escapar de su enemigo. Y ambos mueren precisamente ahorcados.
Mateo contó la muerte de Judas teniendo como base el relato del amigo de David. Por lo tanto no pretendió ofrecer una información histórica sobre el fin del apóstol, habría tenido muy poca importancia para sus lectores. Prefirió recrear, con Jesús y Judas,
la historia de David' y el amigo de David, y dejar un mensaje mucho más profundo.
Jesús vivió las mismas cosas que David, porque era el nuevo David, el Mesías salvador que estaba esperando el pueblo de Israel. Por eso debemos creer en él.

-Otras versiones peores
Existe una tercera versión muy desagradable sobre la muerte de Judas.
La cuenta Papías. Según él al querer ahorcarse Judas, la cuerda se cortó antes de asfixiarlo y así pudo salvarse.
Pero más tarde contrajo una enfermedad y se hinchó tanto que no podía pasar ni siquiera por donde pasaba normalmente un carro. Su cabeza y sus párpados se inflamaron de tal manera que no podía ver y ni los médicos podían encontrarle los ojos. De sus partes íntimas le salían gusanos y pus. Y después de unos atroces tormentos, murió en una finca suya. Cuantos pasaban por allí cerca debían taparse la nariz debido al mal olor que salía.
Otro escritor de los primeros siglos, llamado Ecumenio, aporta una cuarta versión: a Judas lo apretó un carro y su cuerpo se reventó bajo el peso del rodado.

-En la misericordia de Dios
Vemos cómo la tradición antigua amontonó horror tras horror sobre la muerte del hombre al que veían como el traidor supremo. Más tarde Dante lo situó en lo más profundo del infierno.
Pero al descubrir cómo nacieron los relatos del Nuevo Testamento, vemos que la Biblia no pretendió ensañarse con él, ni hacer hincapié en su desesperación final, ni mucho menos recalcar su condena.
Judas fue un hombre equivocado, como tantos otros de la historita. El Nuevo Testamento baja el telón sobre el cuándo san Pedro, en su mencionado discurso, dijo que Judas desertó "y se fue a donde le correspondía" (Hechos 1 r 25).
No es de nuestra incumbencia decir cuál es ese lugar. No es tarea de fa Iglesia condenar a nadie sino salvar.
Cuando nos veamos tentados de condenar sin compasión a alguna persona equivocada, recordemos lo que el Nuevo testamento hizo con Judas. En vez de condenarlo utilizó su historia para resaltar dos lecciones positivas: en la versión de Hechos, que Dios triunfa siempre; y en la versión de Mateo, que Jesús es el Mesías verdadero a pesar de las defecciones de cuantos lo rodeamos.

Algunas preguntas para ayudamos a reflexionar:
¿Acepto la visa  tal como se presenta? ¿Confío en Dios, en su misericordia y providencia o  intento manipular su voluntad a mi antojo?
¿Acepto a los demás tal como son o pretendo que sean como yo considero que debe ser?
¿Respeto la libertad y las decisiones del otro?
¿En qué ocasiones de mi vida, por excesivo celo o posesividad he presionado a los demás a hacer lo que me parece sin tener en cuenta su libertad, sus decisiones y sus elecciones?
¿Soy capaz de seguir amando a las personas que me decepcionan aunque no las comprenda?
¿Reconozco mis equivocaciones y trato de, reparar los daños que, he ocasionado?
¿Acudo con frecuencia al sacramento de la reconciliación?
Pienso en qué situaciones de mi propia vida podría mejorar