¿Cómo Celebramos el Domingo de Ramos?

Domingo de Ramos en la Pasión del Señor  
Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén

Guía
Queridos hermanos, comenzamos la Semana Santa, los días más importantes de nuestra fe.
Lo hacemos celebrando el Domingo de Ramos. En este domingo, actualizamos la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén y su Pasión y Muerte en la Cruz.
Tenemos ramos en nuestras manos para aclamar a Jesús, nuestro rey pobre y humilde que en estos días está especialmente cerca del que sufre. 
Que el  ramo de olivo bendecido nos recuerde nuestro compromiso de seguir a Jesús todos los días de nuestra vida.
Recibimos al sacerdote que hace las veces de Jesús entre nosotros.
Se dirigirá hacia el fondo del templo, donde comenzará esta celebración.
A medida que pasa por delante de nosotros nos damos vuelta y miramos hacia atrás para seguir los ritos de la bendición de los ramos. Cantamos...

Celebrante
En el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo. R Amén.

Celebrante
Queridos hermanos: Bienvenidos a esta celebración, y que Cristo muerto y resucitado por nuestra salvación y la del mundo entero, permanezca ahora y siempre con ustedes. R Y con tu espíritu.

Celebrante
Queridos hermanos: Después de haber preparado nuestros corazones desde el comienzo de la Cuaresma, por medio de la penitencia y las obras de caridad, hoy nos congregamos para iniciar con toda la Iglesia, la celebración del misterio pascual de nuestro Señor.
Este sagrado misterio se realiza por su muerte y resurrección; para ello, Jesús ingresó en Jerusalén, la ciudad santa.
Nosotros, llenos de fe y con gran fervor, recordando esta entrada triunfal, sigamos al Señor, para que, por la gracia que brota de su cruz, lleguemos a tener parte en su resurrección y su vida.

Bendición de los Ramos, después de la monición anterior…
Guía
Levantemos bien altos nuestros ramos, para que sean bendecidos y así podamos aclamar a Jesús nuestro Señor. (Cantamos:)

Celebrante
Oremos.
Dios todopoderoso y eterno, santifica con tu bendición (+) estos ramos, para que, cuantos seguimos con aclamaciones a Cristo Rey, podamos llegar por él a la Jerusalén celestial. Que vive y reina por los siglos de los siglos. R Amén.
Oremos.
Dios nuestro, aumenta la fe de cuantos esperamos en ti y escucha nuestras súplicas, para que, quienes hoy llevamos estos ramos en honor de Cristo victorioso, te presentemos el fruto de las buenas obras, unidos a él.
Que vive y reina por los siglos de los siglos. R. Amén.

Guía
Ahora nuestros ramos son rociados con agua bendita.  

Evangelio. Cuando el sacerdote terminó de rociar los ramos.

Guía
Podemos bajar nuestros ramos y escuchar con mucha atención la  proclamación del Evangelio.
Descubramos cómo la gente aclamó a Jesús para luego imitarla.
Cantamos la antífona: «Te adoramos Cristo»

Celebrante
El Señor esté con ustedes. R Y con tu espíritu.
Lectura del Santo Evangelio según San...

CICLO A… MATEO
Cuando se acercaron a Jerusalén y llegaron a Betfagé, al Monte de los Olivos, Jesús envió a dos discípulos, diciéndoles: «Vayan al pueblo que está enfrente, e inmediatamente encontrarán un asna atada, junto con su cría.  Desátenla y tráiganmelos. 
Y si alguien les dice algo, respondan: "El Señor los necesita y los va a devolver en seguida"»
Esto sucedió para que se cumpliera lo anunciado por el Profeta:
Digan a la hija de Sión: Mira que tu rey viene hacia tí, humilde y montado sobre un asna, sobre la cría de un animal de carga.
Los discípulos fueron e hicieron lo que Jesús les había mandado; trajeron el asna y su cría, pusieron sus mantos sobre ellos y Jesús se montó. 
Entonces la mayor parte de la gente comenzó a extender sus mantos sobre el camino, y otros cortaban ramas de los árboles y lo cubrían con ellas.  La multitud que iba delante de Jesús y la que lo seguía gritaba:
« ¡Hosanna al Hijo de David! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Hosanna en las alturas!»
Cuando entró en Jerusalén, toda la ciudad se conmovió, y preguntaban: « ¿Quién es este?»
Y la gente respondía: «Es Jesús, el profeta de Nazaret en Galilea»
Palabra del Señor.

CICLO B…  MARCOS
Cuando se aproximaban a Jerusalén, estando ya al pie del monte de los Olivos, cerca de Betfagé y de Betania, Jesús envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: «Vayan al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. 
Desátenlo y tráiganlo; y si alguien les pregunta: “¿Qué están haciendo?", respondan: "El Señor lo necesita y lo va a devolver enseguida"» 
Ellos fueron y encontraron un asno atado cerca de una puerta, en la calle, y lo desataron.  Algunos de los que estaban allí les preguntaron: « ¿Qué hacen? ¿Por qué desatan ese asno?». 
Ellos respondieron como Jesús les había dicho y nadie los molestó. 
Entonces le llevaron el asno, pusieron sus mantos sobre él y Jesús se montó. 
Muchos extendían sus mantos sobre el camino;  otros, lo cubrían con ramas que cortaban en el campo.  Los que iban delante y los que seguían a Jesús, gritaban:
« ¡Hosanna! ¡Bendito el que viene en nombre del Señor! ¡Bendito sea el Reino que ya viene, el reino de nuestro padre David! ¡Hosanna en las alturas!» 
Palabra del Señor.

CICLO C…  LUCAS Cuando se acercó a Betfagé y Betania, al pie del monte llamado de los Olivos, envió a dos de sus discípulos, diciéndoles: «Vayan al pueblo que está enfrente y, al entrar, encontrarán un asno atado, que nadie ha montado todavía. 
Desátenlo y tráiganlo;  y si alguien les pregunta: "¿Por qué lo desatan?", respondan: "El Señor lo necesita"». 
Los enviados partieron y encontraron todo como él les había dicho. 
Cuando desataron el asno, sus dueños les dijeron: « ¿Por qué lo desatan?».  Y ellos respondieron:  «El Señor lo necesita».
Luego llevaron el asno adonde estaba Jesús y, poniendo sobre él sus mantos, lo hicieron montar.  Mientras él avanzaba, la gente extendía sus mantos sobre el camino. 
Cuando Jesús se acercaba a la pendiente del monte de los Olivos, todos los discípulos, llenos de alegría, comenzaron a alabar a Dios en alta voz, por todos los milagros que habían visto. 
Y decían: 
« ¡Bendito sea el Rey que viene en nombre del Señor! ¡Paz en el cielo y gloria en las alturas!
Algunos fariseos que se encontraban entre la multitud le dijeron: «Maestro, reprende a tus discípulos»
Pero él respondió: « Les aseguro que si ellos callan, gritarán las piedras» Palabra del Señor.

Homilía (La dice el sacerdote, terminada la proclamación del Evangelio)
Procesión (Terminado el silencio después de la homilía, el sacerdote dice:)

Celebrante
Queridos hermanos:
Imitemos a la muchedumbre que aclamó a Jesús, y caminemos cantando y glorificando a Dios, unidos por el vínculo de la paz.

Guía
¡Hermanos, levantemos nuevamente bien altos nuestros ramos y agitémoslos como lo hizo la muchedumbre al paso del Señor!
Hoy también Jesús pasa entre nosotros.
Demostremos nuestra fe en el único que puede darnos respuesta a todos nuestros problemas y concedernos la verdadera felicidad. Cantamos con mucho entusiasmo:

 

Misa del Domingo de ramos

Guía  El sacerdote llega al altar, lo besa,…  y terminado el canto el guía dice:
Podemos bajar nuestros ramos. Hemos acompañado a Jesús en su entrada triunfal.
Ahora permanecemos de pie para continuar con la celebración de la Misa.

Oración de la Asamblea

Celebrante
Dios todopoderoso y eterno, tú mostraste a los hombres el ejemplo de humildad de nuestro Salvador, que se encarnó y murió en la cruz; concédenos recibir las enseñanzas de su Pasión, para poder participar un día de su gloriosa resurrección.
Él que vive y reina contigo en la unidad del Espíritu Santo, y es Dios, por los siglos de los siglos.
R Amén

Lecturas-Concluida la oración de la Asamblea

Guía
1 Lectura. Nos podemos sentar. Escuchemos cómo Dios, a pesar del dolor, no defrauda a los hombres.
Salmo: Repetimos la antífona "Dios mío, Dios mío, ¿Por qué me has abandonado?"
2 Lectura. Jesús acepta la cruz y Dios Padre lo exalta por su obediencia.
Evangelio.  Ahora, escuchemos el relato de la Pasión. Sigamos con atención lo que Jesús hizo para salvarnos del pecado y de toda esclavitud. Nos ponemos de pie.

 

Pasión abreviada: Ciclo A San Mateo/ Ciclo B San Marcos / Ciclo C San Lucas
Homilía breve-Credo

 

Creo en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra.
Creo en Jesucristo su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado, muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios, Padre todopoderoso. Desde allí ha de venir a Juzgar a vivos y muertos.
Creo en el espíritu Santo, la santa Iglesia católica, la comunión de los santos, el perdón de los pecados, la resurrección de la carne y la vida eterna.  Amén.

 

Oración de los fieles

Celebrante
Queridos hermanos, en este día en que aclamamos al Señor y nos preparamos para recibir el fruto de su Pasión salvadora, presentemos al Padre todas nuestras necesidades y las del mundo entero.

Guía
A cada intención respondemos: ¡Rey de la gloria, escúchanos!

 

Celebrante
Padre Bueno, recibe estas oraciones que te presentamos por Jesucristo Nuestro Señor.  Amén.

Ofertorio - Presentación de dones

Guía
Nos podemos sentar. Abramos en corazón para escuchar el sentido de lo que ahora vamos a hacer.
¿Por qué aportamos dinero en la Colecta de cada Misa?
Hacemos la ofrenda de nuestro dinero, porque… nuestra Parroquia es la Casa de todos y cada uno debe aportar su granito de arena, para el sustento del sacerdote, el mantenimiento del templo, el pago de los servicios y los gastos comunes que tiene cualquier familia.
Pero no nos quedemos solo en el dinero… Jesús nos necesita a cada uno de nosotros.
Nuestra parroquia no es sólo un edificio, sino fundamentalmente una comunidad, que se hace con el compartir lo que somos y lo que tenemos; somos una comunidad para llevar a Jesús a nuestros hermanos.
¿He pensado que si no doy un poco de mi tiempo, de mis talentos y de mi dinero... muchos hermanos no conocerán a Jesús? 
Y ahora mientras realizan la colecta, cantamos…

Celebrante

Celebrante
Oremos hermanos, para que llevando al altar los gozos y las fatigas de cada día, nos dispongamos a ofrecer el sacrificio agradable a Dios, Padre todopoderoso.

R El Señor reciba de tus manos este sacrificio, para alabanza y gloria de su nombre, para nuestro bien y el de toda su santa Iglesia.

Oración sobre las ofrendas

Celebrante
Por la Pasión de tu Hijo unigénito danos, Señor, tu perdón y aunque no lo merecen nuestras obras, haz que lo recibamos de tu misericordia por este único sacrificio.
Por Jesucristo, nuestro Señor.

Plegaria Eucarística

Guía
Le damos gracias al Padre, porque en la muerte y resurrección de Jesús nos ha dado la respuesta a todas nuestras cruces, aún las más dolorosas.

Celebrante
V. El Señor esté con ustedes. R. Y con tu espíritu.
V. Levantemos el corazón. R. Lo tenemos levantado hacia el Señor.
V. Demos gracias al Señor, nuestro Dios. R. Es justo y necesario.

En verdad es justo y necesario, es nuestro deber y salvación darte gracias siempre y en todo lugar, Señor, Padre santo, Dios todopoderoso y eterno, por Cristo, Señor nuestro.
Él, que era inocente, quiso padecer por los pecadores y fue condenado injustamente para salvar a los culpables; al morir, borró nuestros pecados, y al resucitar, nos obtuvo la salvación.
Por eso, con todos los ángeles te alabamos, diciendo con alegría:
Santo, Santo, Santo es el Señor, Dios del Universo.
Llenos están el cielo y la tierra de tu gloria. Hosanna en el cielo.
Bendito el que viene en nombre del Señor. Hosanna en el cielo.

Celebrante  P.
Santo eres en verdad, Señor, fuente de toda santidad;
Por eso te pedimos que santifiques estos dones con la efusión de tu Espíritu, de manera que sean para nosotros Cuerpo y (+) Sangre de Jesucristo, nuestro Señor.

Todos
El mismo, cuando iba a ser entregado a su Pasión, voluntariamente aceptada, tomó pan, dándote gracias, lo partió y lo dio a sus discípulos diciendo:

TOMEN Y COMAN TODOS DE EL, PORQUE ESTO ES MI CUERPO,
QUE SERA ENTREGADO POR USTEDES.

Del mismo modo, acabada la cena, tomó el cáliz, y, dándote gracias de nuevo, lo pasó a sus discípulos, diciendo:

TOMEN Y BEBAN TODOS DE EL, PORQUE ESTE ES EL CALIZ DE MI SANGRE,
SANGRE DE LA ALIANZA  NUEVA Y ETERNA,
QUE SERA DERRAMADA POR USTEDES Y POR MUCHOS PARA EL PERDON DE LOS PECADOS.
HAGAN ESTO EN CONMEMORACION MIA.

Celebrante  P.
Este es el Sacramento de nuestra fe.
Anunciamos tu muerte, proclamamos tu resurrección.  ¡Ven, Señor Jesús!

Todos Celebrantes
Así, pues, Padre, al celebrar ahora el memorial de la muerte y resurrección de tu Hijo, te ofrecemos el pan de vida y el cáliz de salvación, y te damos gracias porque nos haces dignos de servirte en tu presencia.

Te pedimos humildemente que el Espíritu Santo congregue en la unidad a cuantos participamos del Cuerpo y Sangre de Cristo.

Celebrante 1.
Acuérdate, Señor, de tu Iglesia extendida por toda la tierra; y reunida aquí en la Solemnidad del Domingo de Ramos en la Pasión del Señor; en la Conmemoración de la entrada del Señor en Jerusalén;
Y con el Papa Benedicto, con nuestro Obispo Jorge, con el Obispo Coadjutor Oscar; y todos los pastores que cuidan de tu pueblo, llévala a la perfección por la caridad.

Celebrante 2.
Acuérdate también de nuestros hermanos que durmieron en la esperanza de la resurrección, y de todos los que han muerto en tu misericordia; admítelos a contemplar la luz de tu rostro.

Ten misericordia de todos nosotros, y así, con María, la Virgen Madre de Dios, los apóstoles y cuantos vivieron en tu amistad a través de los tiempos, merezcamos, por tu Hijo Jesucristo, compartir la vida eterna y cantar tus alabanzas.

Todos Celebrantes
Por Cristo, con él y en él, a ti, Dios Padre omnipotente, en la unidad del Espíritu Santo, todo honor y toda gloria por los siglos de los siglos. Amén

Celebrante
Llenos de alegría por ser hijos de Dios, digamos confiadamente la oración que Cristo nos enseñó:

Todos
Padre nuestro, que estás en el cielo, santificado sea tu Nombre; Venga a nosotros tu reino; hágase tu voluntad en la tierra como en el cielo.
Danos hoy nuestro pan de cada día; perdona nuestras ofensas, como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden; no nos dejes caer en la tentación, y líbranos del mal.

Celebrante
Líbranos, Señor, de todos los males y concédenos la paz en nuestros días, para que, ayudados por tu misericordia, vivamos siempre libres de pecado y protegidos de toda perturbación, mientras aguardamos con gozosa esperanza la venida de nuestro Salvador Jesucristo.  Todos Tuyo es el Reino, tuyo el poder y la gloria, por siempre, Señor.

Celebrante
Señor Jesucristo, que dijiste a tus apóstoles: «La paz les dejo, mi paz les doy», no tengas en cuenta nuestros pecados, sino la fe tu Iglesia, y, conforme a tu palabra, concédele la paz y la unidad. Tú que vives y reinas por los siglos de los siglos. Todos  Amén.

Celebrante
La paz del Señor esté siempre con ustedes. Y con tu espíritu.

Celebrante
Nos damos fraternalmente la paz.

Celebrante (en secreto)
El Cuerpo y la Sangre de nuestro Señor Jesucristo, unidos en este cáliz, sean para nosotros alimento de vida eterna.

Todos Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, ten piedad de nosotros.
Cordero de Dios, que quitas el pecado del mundo, danos la paz.

Celebrante (en secreto)
Señor Jesucristo, Hijo de Dios vivo, que por voluntad del Padre, cooperando el Espíritu Santo, diste con tu muerte vida al mundo, líbrame, por la recepción de tu Cuerpo y de tu Sangre, de todas mis culpas y de todo mal.
Concédeme cumplir siempre tus mandamientos y jamás permitas que me separe de ti.

Celebrante
Este es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo. Dichosos los invitados a la cena del Señor.  Todos Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastará para sanarme.

Celebrante  (en secreto)
El Cuerpo de Cristo me guarde para la vida eterna.
La Sangre de Cristo me guarde para la vida eterna.

Comunión

Guía
Jesús vive entre nosotros y nos alimenta para que nuestras fuerzas no decaigan, para amar a nuestros hermanos, para asegurarnos la Vida Eterna. Recordemos que para recibirlo debemos estar preparados, es decir:
* Haber tomado la Primera Comunión.
* No tener pecados graves.
* Si los tuviéramos, debemos confesarnos con un sacerdote antes de comulgar.
Nos acercamos a recibir la comunión con el ministro de la Eucaristía más cercano a nosotros.
Cantamos...

Celebrante (en secreto, acabada la Comunión)
Haz, Señor, que recibamos con un corazón limpio el alimento que acabamos de tomar, y que el don que nos haces en esta vida nos aproveche para la eterna.

Oración  después  de la Comunión- Despedida

Celebrante
Alimentados con tus sagrados dones, te pedimos, Padre, que así como por la muerte de tu Hijo nos haces esperar lo que creemos, por su resurrección lleguemos a la gloria que anhelamos. Por Jesucristo, nuestro Señor.

 

Celebrante
El Señor esté con ustedes. Y con tu espíritu.

Guía
Nos disponemos a recibir la bendición inclinando nuestras cabezas.

Celebrante
Padre, dirige tu mirada sobre esta familia tuya, por la cual nuestro Señor Jesucristo no dudó en entregarse a las manos de los verdugos y sufrir el suplicio de la cruz. El que vive y reina por los siglos de los siglos. Amén.

Y que la bendición de Dios todopoderoso, del Padre, del Hijo, (+) y del Espíritu Santo, descienda sobre ustedes y permanezca para siempre. Amén.

Guía
En esta Semana Santa estemos más cerca de aquellos que nos necesitan. Cantamos...